Donde se va el tiempo, se va el margen.
Medimos dónde se pierden las horas y cuánto cuestan, y después construimos lo que haga falta para recuperarlas: un sistema que registre, un agente que vigile la línea, o un cambio en cómo se programa el trabajo. Es el servicio donde aterrizan los otros tres.
El plan se arma en la oficina. El proceso ocurre lejos de ahí.
Hay una máquina parada, un lote que no pasó inspección y un supervisor que ya resolvió las dos cosas sin avisarle a nadie, porque resolverlas es su trabajo. Nada de eso llega a dirección a tiempo.
Para cuando aparece en el resumen del mes ya es historia, y el margen que costó ya se fue. Recuperarlo empieza por medir lo que pasó cerca de cuando pasó, con alguien que pueda corregirlo el mismo día.
Aquí aterrizan los otros tres servicios. El sistema que reemplazó las hojas de cálculo registra lo que ocurre en el proceso, los agentes revisan lo que nadie alcanza a revisar a mano, y con las definiciones ya acordadas dirección lee la cifra el mismo día. Cada pieza sirve sola. Juntas es donde se mueve el margen.
Seleccionar una estación la convierte en la restricción.
Maquinado es la restricción. Todo lo anterior se encola detrás de ella y todo lo posterior queda ocioso.
La línea solo va tan rápido como su estación más lenta. Al mover la restricción, el número completo se mueve, y por eso medirla importa más que optimizar todo a la vez.

El proceso real ocurre aquí, y casi nunca es el que está escrito en el manual.
Empezamos por el proceso.
Esto no se diseña desde una sala de juntas: el manual y el proceso real casi nunca coinciden.
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Analizar el proceso
Recorremos los procesos como ocurren hoy, con los atajos que nunca llegaron al manual. De ahí sale todo lo demás: lo que la gente hace es el requerimiento, y lo que dice el manual es una hipótesis.
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Medir
Registro en el punto de trabajo y en segundos, en el dispositivo que la gente ya trae consigo. Si le agrega un minuto a la tarea, no se va a usar.
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Hacerlo visible
Primero en la línea, para quien puede corregir en la siguiente hora; después en dirección, para quien planea el mes.
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Ajustar
Con la estación más lenta ya identificada, se destraba y se vuelve a medir, porque el freno siempre se mueve a otro lado.
De la línea a la decisión.
Pensado para gente con guantes, de pie y con prisa.
Seguimiento de producción
Qué corrió, cuánto, cuánto tiempo estuvo detenido y por qué, capturado en la línea y no reconstruido de memoria el viernes.
Programación y capacidad
Planes que consideran las restricciones que amarran: tiempos de cambio, personal y la máquina que todos saben que es poco confiable.
Calidad e inspección
Revisiones, captura de defectos y trazabilidad, con evidencia fotográfica adjunta al registro del lote, donde un auditor la puede encontrar.
Mantenimiento y paros
Por qué se detuvo una línea, con qué frecuencia y cuánto costó, registrado de forma lo bastante consistente como para poder discutirlo en una junta de presupuesto.
Visión por computadora en línea
Donde una cámara supera a una persona: conteo, presencia y ausencia, defectos superficiales y cumplimiento de seguridad que nadie quiere vigilar a mano.
Trazabilidad
Del lote al embarque y de regreso, para el día en que lo pregunte un cliente, un auditor o un regulador. Y lo van a preguntar el peor día posible.